Yo expreso mi tristeza, pues fría muerte me espera, pero calida y llena de vida es el amor, que junto quiero compartir, digo mis limitadas palabras de cariño, guiado de vuestro corazón, pero dichas palabras no se extienden hacía lo que yo siento para vos.
Esconde tus mascaras y muestra nobleza, porque siento temor de ti, pues yo lucharé a vuestro lado, hos despojare de estas garras, pero juradme que tu me liberaras de esta cruz.
Quiero amor de tus labios, pues yo transmitire cariño de los mios, rogaré a los dioses protección de nuestros cuerpos, por que tu eres mi ángel de la guarda.
Tuyo es el reino, que juntos hemos creado, florecer de nuestras caricias, enseñadme vuestra sabiduría, que de jardín del Edén hay solo una, pues sube al paraíso, hermosa Afrodita.
Hazme felíz, dulce Dulcinea, pues yo solo vivo por tu amor, tomad mi mano y yo os acogeré en mis brazos.
Volad Ángeles del Apocalipsis, tocad vuestras trompetas, que mi estrella de ocho puntas ya se ha clavado ya en la tierra. Del primer sonido se creó granizo, pues yo te doy calor, mi Galilea, arriesgaré mi vida, si fuera necesario, los siguientes sonidos desaparecieron como si nada, los seis ángeles tocaron ya sus trompetas. Mi Christine Daae, me quitaría mi voz por tí, como la sirena Ariél vende sus cantos por estar al lado de su amado principe Eric, vendería mi voz a Úrsula para estar contigo.
Oh! Amor, no sea tan piadosa de mi, pues niles de torturas he tenido que sufrir, para estar finalmente entre estos brazos, guardar esa daga, antes que tu desesperación rompa nuestras ataduras con mi sangre.
Juré protegerte, pero morí en tus brazos, partid pues vos con mi alma, a un otro mundo, pero prometedme una cosa, cariño mío, nuestro amor será eterno, muero tranquilamente, con tus recuerdos en mi rostro, pues quiero que fallezcas tu con mis memorias en mente, igual que yo morí con las tuyas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario